Sabemos cómo ayudarte. No tienes que afrontar el lipedema sola.
El lipedema es una enfermedad crónica en la que el tejido adiposo se acumula de forma desigual y simétrica en piernas, brazos u otras zonas del cuerpo. Esta enfermedad afecta sobre todo a las mujeres y puede tener un componente genético. Antes de establecer un diagnóstico, conviene conocer las principales señales del lipedema.
¿Cómo se establece el diagnóstico de lipedema?
Desde nuestro punto de vista, el diagnóstico del lipedema es mucho más que una mirada rápida, una tabla, un valor de IMC o una clasificación por estadios. Un diagnóstico realmente correcto requiere tiempo, experiencia y la máxima competencia clínica.
El lipedema es extremadamente individual. Ninguna paciente es igual a otra y ninguna sintomatología se desarrolla de forma idéntica. Precisamente por eso, para nosotros un diagnóstico moderno comienza siempre escuchando a cada paciente.
Por qué la empatía forma parte del diagnóstico
Sin escuchar no se puede comprender el sufrimiento individual de una paciente. Muchas pacientes viven años de odiseas médicas, diagnósticos erróneos o la banalización de sus síntomas. Por eso consideramos la empatía no un añadido, sino una parte importante de un diagnóstico serio.
Solo cuando comprendemos qué situaciones suponen una carga para la paciente, dónde se origina el dolor, cuándo aparecen las inflamaciones y hasta qué punto los síntomas afectan realmente a su vida diaria, es posible realizar una valoración médica completa y con fundamento.
Diagnosticar significa: observar, palpar, comprender
Desde nuestra perspectiva, el diagnóstico del lipedema es principalmente clínico. La clave está en la combinación de tres elementos fundamentales:
- Lo que la paciente nos cuenta y describe
- Lo que observamos durante la exploración
- Lo que podemos valorar mediante la palpación
Un especialista con experiencia reconoce las características específicas del lipedema: la anatomía, la calidad del tejido, el patrón de distribución de la grasa, la evolución de la hinchazón y la característica sensibilidad o dolor a la presión.
El lipedema no solo se observa a simple vista, sino que también se identifica mediante la palpación.

¿Por qué la exploración clínica es tan importante?
Según nuestra experiencia, el lipedema puede entenderse como un mapa individual de cada paciente. La exploración clínica permite analizar cómo se comporta el tejido en diferentes situaciones y obtener una visión más completa de la enfermedad.
La posición del cuerpo influye: al estar tumbada o de pie cambian la presión sobre los tejidos, la distribución de los líquidos, el grado de hinchazón y la carga sobre la microcirculación.
Esto nos permite reconocer:
- dónde persiste la sensibilidad o el dolor a la presión
- qué zonas concretas del tejido están afectadas
- cómo de blando o tenso está el tejido
- hasta qué punto se correlacionan hinchazón y presión
Precisamente esta exploración funcional es, desde nuestro punto de vista, determinante.

El lipedema puede afectar a todo el cuerpo
El lipedema suele asociarse principalmente con las piernas y los brazos. Según nuestra experiencia clínica y el debate científico actual, el lipedema puede, sin embargo, afectar a todo el cuerpo.
Las alteraciones también pueden manifestarse:
Según la estructura de la piel, el tejido conjuntivo y la retención de líquidos, unas veces predomina la grasa palpable y otras, en cambio, la hinchazón y la presión.
Por qué la hinchazón varía de una persona a otra
Según nuestra experiencia, la hinchazón visible depende en gran medida de:
- cómo de laxa esté la piel
- cuánto tejido conjuntivo haya
- cuánto líquido se retenga
- y cómo de marcado esté el trastorno de la microcirculación
Algunas pacientes muestran alteraciones de la grasa claramente palpables; otras, sobre todo retención de líquidos y sensación de tensión.
¿Qué papel desempeña la ecografía?
La ecografía es, desde nuestro punto de vista, una importante herramienta diagnóstica. Con la ecografía moderna podemos reconocer muy bien líquidos, hinchazones, varices, hernias, alteraciones del tejido y otras patologías.
También son posibles mediciones del grosor del tejido y controles a lo largo del tiempo.
Lo que la ecografía no puede hacer
Según el estado actual de la ciencia, la ecografía no puede demostrar de forma definitiva un lipedema.
Existen indicios y observaciones, por ejemplo estructuras tisulares «en collar de perlas» o patrones de líquido típicos, pero para ellos no existen hasta ahora pruebas científicas inequívocas.
La ecografía apoya el diagnóstico, pero nunca sustituye a la exploración clínica.

Por qué ya no razonamos en estadios rígidos
La clásica división en estadio 1, estadio 2 o estadio 3 la consideramos hoy solo de utilidad limitada.
Metro, báscula, IMC o mediciones del perímetro no explican el dolor, el sufrimiento, la calidad del tejido ni la carga individual de una paciente.
Desde nuestro punto de vista, el lipedema es un continuo, sin escalones nítidos.
Lo que para nosotros es realmente decisivo
Al final, lo que cuenta es:
- ¿Qué describe la paciente?
- ¿Qué vemos?
- ¿Qué notamos al tacto?
- ¿Cómo encajan estos elementos?
Solo de esta intersección clínica nace un diagnóstico serio.
Y solo después se puede discutir juntas si es necesaria una terapia, o si, superado el umbral individual de sufrimiento, una indicación quirúrgica parece razonable.
Estadios del lipedema: gravedad y evolución
El diagnóstico del lipedema es el primer paso hacia el tratamiento y el seguimiento de esta enfermedad crónica. Tras el diagnóstico sigue una clasificación en distintos estadios, para describir la gravedad de la enfermedad y monitorizar la evolución individual.
La clasificación en los denominados «estadios del lipedema» la realizan a menudo los médicos. Es importante señalar, no obstante, que no todas las pacientes tienen que pasar por todos los estadios y que los síntomas y la evolución del lipedema pueden variar de forma individual. Algunas pacientes pueden presentar ya en un estadio precoz síntomas y alteraciones marcadas, mientras que otras pueden mostrar signos evidentes de la enfermedad solo en estadios avanzados.
Mediante controles y observaciones periódicas es posible monitorizar la evolución del lipedema y, en su caso, adaptar el tratamiento. Es importante que las pacientes con lipedema sean conscientes de que sus síntomas individuales y la evolución de la enfermedad pueden variar.

Preguntas frecuentes sobre el diagnóstico de lipedema
El lipedema es una enfermedad muy extendida. Solo en Estados Unidos se habla de 17 millones de mujeres afectadas y, a nivel mundial, de 370 millones. La enfermedad conlleva un notable sufrimiento físico y psicológico, ya que sigue siendo ampliamente incomprendida a nivel social y deja poca esperanza de mejora con las terapias conservadoras. Aunque algunas publicaciones indican que «hasta el 10 % de las mujeres está afectado por lipedema», no conocemos datos científicamente sólidos sobre el número de personas afectadas.
La causa reside en la genética, mientras que las alteraciones por brotes están ligadas a las fluctuaciones hormonales. Por eso el lipedema afecta casi exclusivamente a las mujeres. Los hombres pueden ser genéticamente portadores del lipedema, pero están protegidos frente a su manifestación fenotípica por la ausencia de las fluctuaciones hormonales femeninas. En nuestra clínica med-plast vemos, por ello, menos de un 1 % de pacientes hombres.
El lipedema suele desencadenarse por cambios en el equilibrio hormonal femenino. Así, en relación con la pubertad, el embarazo o simplemente la menopausia, se producen a menudo en las personas afectadas, según los conocimientos más recientes, alteraciones que pueden afectar a todo el cuerpo. Los primeros síntomas, no obstante, aparecen con mayor frecuencia en piernas y brazos. En su evolución, el lipedema puede afectar notablemente a la calidad de vida individual por el dolor, las limitaciones de movimiento y las alteraciones físicas. Inestabilidad psicológica, exclusión social y falta de apoyo debida al escaso conocimiento de muchos médicos son cosas que vemos a diario.
Cada paciente es única. El lipedema puede presentarse en todas sus formas más diversas. También en todos los estadios o tipos. Las transiciones son fluidas y las distribuciones y zonas del cuerpo afectadas, extremadamente variables.
Dado que el lipedema es una acumulación anómala de células adiposas que con el tiempo se multiplican y aumentan de volumen, pero no pueden reducir su propio volumen, se desarrollan los típicos síntomas como presión, dolor y sensación de pesadez. Debido al mayor recambio de las células adiposas sobrantes, se producen además dolorosas reacciones inflamatorias.
En la evolución se observa al principio solo un aumento general de volumen y peso. A partir de un volumen que supera cierto umbral, aparecen en zonas típicas del cuerpo molestias dolorosas. Entre ellas suelen figurar en primer lugar la cara interna de las rodillas, la cara externa de los muslos y la parte superior de los brazos.
En el centro está la valoración global de tu situación. Tras conversaciones y exploraciones minuciosas, podemos valorar bien si operaríamos tu situación individual y cómo lo haríamos.
Según nuestra experiencia y los conocimientos científicos, ¡el lipedema puede afectar a todo el cuerpo! Se presentan distintos patrones de distribución y manifestación. Con distribuciones y grados de gravedad diferentes se generan, por tanto, situaciones de lipedema extremadamente individuales. En el centro están siempre los síntomas que llevan a la indicación de una liposucción en caso de lipedema.

Muchas personas aún no conocen suficientemente el cuadro clínico del lipedema. Muchos médicos entran en contacto con el concepto de lipedema por primera vez después de finalizar sus estudios universitarios. También en la posterior especialización, el cuadro clínico del lipedema suele pasarse por alto. Incluso entre los especialistas que se ocupan a diario de piernas hinchadas y dolorosas, como angiólogos y flebólogos, reina a menudo el desconocimiento cuando se aborda el tema del lipedema. ¿Por qué? Porque simplemente falta conocimiento y experiencia en el manejo cotidiano de este cuadro clínico.
Entretanto, sin embargo, entre quienes nos especializamos y nos ocupamos de este tema todo el día, el lipedema se considera una enfermedad extendida. Porque son realmente muchísimas las mujeres que sufren una reducida calidad de vida a causa del lipedema.
Para la mitad de todas las mujeres afectadas, según los estudios, pese a síntomas claros, transcurren incluso 10 años hasta el diagnóstico de «lipedema».
En nuestra clínica especializada en lipedema de Berlín, la mayoría de nuestras pacientes llega a la consulta con un alto nivel de información y una gran preparación previa. Muchas acuden por recomendación, cuentan con experiencia en tratamientos conservadores como el drenaje linfático manual y la terapia compresiva con prendas de tejido plano, y mantienen un intercambio activo con otras pacientes. De este modo, se ha desarrollado una auténtica comunidad med-plast, en la que las pacientes comparten sus experiencias, se apoyan mutuamente y encuentran acompañamiento durante todo el proceso. En el centro están siempre los síntomas que llevan a la indicación de una liposucción en caso de lipedema.
¿Cómo se desarrolla una primera consulta en med-plast?
Una conversación en profundidad y una exploración física minuciosa no solo te darán la certeza sobre tu situación y un diagnóstico claro de lipedema («sí/no»), sino que también te mostrarán una perspectiva realista y clara. Porque una vez definido nuestro objetivo común —la mejor mejora posible de tu calidad de vida—, según nuestra experiencia surge enseguida, además del alivio, una actitud positiva.
Por fin podrás comprender mejor tu situación, porque te explicamos lo que vemos y percibimos. Juntas podremos valorar si podemos ayudarte con nuestras intervenciones y cómo hacerlo.
No hacemos otra cosa: ¡confía en nosotros!
Anamnesis: un primer encuentro
¡Nos tomamos tiempo para ti! Por lo general, nuestras consultas para el primer diagnóstico de lipedema duran una hora, durante la cual te escuchamos y valoramos tu situación en su conjunto en una conversación en profundidad. A menudo se trata simplemente de la pregunta «¿Tengo lipedema?», o bien se desea una segunda opinión por nuestra parte sobre un diagnóstico de lipedema ya existente. Por lo general, sin embargo, hablamos con pacientes muy bien informadas, que ya tienen experiencia con la terapia conservadora y están interesadas en posibilidades de tratamiento alternativas.
El desarrollo y la evolución de tus síntomas tienen aquí una importancia central. Nos interesan, por ejemplo, los primeros cambios por brotes de la situación física debidos a cambios hormonales, como por ejemplo la pubertad, la toma de la píldora o los embarazos. Además, queremos valorar correctamente tu situación en relación con tu estado de salud general. ¿Cómo están las cosas con otras enfermedades, intervenciones previas, medicamentos o alergias? ¿Existe una relación genética, por ejemplo a través del aspecto de tu madre? ¿Qué efecto tiene el lipedema sobre tu psique, tu autoestima y tu sexualidad? ¿Te sientes socialmente excluida y sufres depresión?
¡Te sorprenderá lo claramente que conseguimos valorar tu situación! A favor o en contra de una operación de lipedema, ¡te lo explicamos!

Nuestra experiencia nos muestra que la emoción antes de una conversación así y la concentración limitada durante la intensa charla hacen olvidar mucho. ¡Trae simplemente a nuestra consulta a tu pareja, a un familiar o a tu mejor amiga! Así podréis después repasar juntas la conversación y los puntos clave que hayan surgido.
¿Cómo se desarrolla una operación de lipedema?
Esto depende siempre de la situación individual de los síntomas, del hallazgo del tejido y del tratamiento seguido hasta ahora. En nuestra página sobre la operación de lipedema explicamos el desarrollo, los pasos más importantes y a qué deberían prestar atención las pacientes.
Más información sobre la operación de lipedema